¿Por qué hago fotos?
Llevo días intentando encontrar respuesta a esta pregunta. Incluso ayer escribí una parrafada que no sé cómo me llevó a hacer una pequeña retrospectiva de mi vida. No venía al caso.
Teorizando, digamos que el proceso fotográfico para mi se divide en tres partes: la preparación y pensar en aquello que quieres fotografiar (el antes), el momento de capturar las instantáneas (el durante) y el resultado final, edición y visionado de esas imágenes (el final).
EL ANTES_
Este antes es todo un mundo.
A veces no me lo planteo, simplemente cojo la cámara, porque me apetece y salgo a la calle a inmortalizar cualquier momento que me llame la atención. Como al que le gusta ir al fútbol, a mí me divierte hacer fotos.
La cosa cambia cuando ya sí te planteas a qué quieres hacer fotos. Este antes ahora requiere reflexión. Ahondar en tu yo y saber qué cosas te interesan y qué cosas te gustaría mostrar o dejar inmortalizadas. Es complicado, porque hay veces que no lo tienes claro y creo que buscarlo por narices tampoco es la solución. Creo que hay que dejar que los sentimientos fluyan, como en una relación, no puedes obligarte a hacer algo, tienes que sentirlo. Tiene que apasionarte.
Una vez encuentras eso que te apasiona, que te llena o que de alguna manera o por alguna razón quieres contar, creo que hay que informarse. Me parece muy importante la lectura, el trato con las personas… esa fase previa de investigación. A veces es al revés, esa fase de conocimiento, de aprendizaje, de contacto con ciertas situaciones o sentimientos te llevan a saber lo que quieres fotografiar. En cualquier caso una cosa lleva a la otra o la otra lleva la una, pero van ligadas y forman la unidad.
Con esta fase disfruto muchísimo. Lo que a priori parece sencillo se convierte en tu obsesión y tu modo de vida durante un tiempo corto o prolongado, depende hasta dónde quieras llegar o el tiempo que vayas a invertir en el proyecto.
Me parece fascinante y muy enriquecedor, y aunque a veces se aborte la misión nunca ha sido en vano. Ese poso de sabiduría sobre algo en concreto queda para ti y nadie te lo puede arrebatar.
EL DURANTE_
El trabajo de campo. Una vez que se ha pasado por la fase anterior toca lanzarse y salir en busca de tu obsesión.
Depende de lo que te hayas planteado contar, pero en mi caso, con el paso del tiempo, me he dado cuenta que me interesan ciertas situaciones y ciertas personas, y como fotógrafa necesito cierto grado de implicación. Ese grado lo marcas tú. Unas veces en forma de convivencia y otras en ser constante, en visitar ciertos sitios a ciertas horas, pero estar siempre ahí. Eso es lo realmente importante.
Disfruto con la amistad, conociendo a gente nueva, viviendo situaciones que si no fuera por mi cámara no se darían.
Disfruto de mis momentos de soledad, íntimos, en los que mi cámara es mi aliada y en los que en mi cabeza y en mi ser fluyen multitud de sensaciones.
EL DESPUÉS_
Todo el mundo disfruta viendo las fotos que ha hecho, digamos que es la recompensa. El Ego materializado.
Lo que más me gusta de este proceso, aparte de ver una foto espectacular que está ahí y siempre va estar, es el momento de la edición, algo que hasta llegar a esta Escuela no había experimentado.
Me gusta montar la historia a mi gusto, crear esa serie en la que he estado pensando y obsesionada durante un tiempo. Me gusta crear mi realidad. Me parece muy interesante cómo diferentes personas pueden interpretar la misma cosa de distintas maneras. Es muy bonito. Saber que cada persona realmente es un mundo, pero que a la vez tienen intereses comunes y se están cuestionando qué quiere transmitir una misma foto, la están entendiendo y su cabeza está sufriendo un proceso realmente interesante para llegar hasta ello.
No basta con quedarse en la superficie. Una de las cosas más bonitas de este arte creo que es la capacidad de abstracción de la realidad para introducirte y comprender la realidad que ha querido mostrar el fotógrafo. A veces coincide y otras no.
No sé si habré sabido responder a LA PREGUNTA. Lo que está claro es que observo más, me fijo en todos y cada uno de los detalles que suceden a mi alrededor. Intento comprender e interpretar, o no. Me abstraigo. Me concentro. Me olvido de la realidad.
Inma es alumna del Curso Anual 2010/2011 en BlankPaper Escuela y ha sido finalista del Premio de Fotografía Emergent-Fundació Sorigué organizado por EMERGENT-LLEIDA Festival Internacional de Fotografia.









