El British Journal of Photography recomienda estudiar en Blank Paper Escuela | BLANK PAPER

El British Journal of Photography recomienda estudiar en Blank Paper Escuela

Artículos: Juan Peces, Periodista

9/7/15

El British Journal of Photography recomienda estudiar en Blank Paper Escuela

La filosofía colectiva es central para el éxito de la nueva ola de fotógrafos españoles, y en ningún sitio es más obvio que en la escuela creada en Madrid por Blank Paper como “un laboratorio de experimentación constante“.

Juan Peces nos hace una visita

Fundada hace casi una década por un grupo de amigos visionarios, Blank Paper Escuela está localizada en una pequeña calle  en los alrededores de la colorida Gran Vía, un eje diagonal en el centro de la ciudad. Sin embargo también es parte de Malasaña, un barrio dilapidado, que en los 80´s  y 90´s dio lugar a la movida, el movimiento contracultural post-franquista de libertad artística y personal. Ahora, según los críticos, ha sido invadida por “gafapastas” (hipsters) y falsos modernos, pero el área que rodea la escuela todavía muestra los rastros de un lugar donde los madrileños se acercan al lado salvaje. La calle Nao es el lugar espiritual de la celebrada escena de la fotografía emergente de Madrid, con una comunidad amante de los fotolibros, del arte y devotos de la fotografía floreciente alrededor del colectivo Blank Paper y de su escuela.

Habiendo formado el colectivo en el 2003, los fotógrafos fundadores de Blank Paper (Antonio M. Xoubanova, Óscar Monzón, Fosi Vegue, Ricardo Cases, Julián Barón, Alejandro Marote y Mario Rey) decidieron que necesitaban un espacio físico. Imaginaron ese lugar base para nuevos fotógrafos- un espacio de reunión, de discusión y sobre todo un lugar de conocimiento que guiase a los estudiantes en su crecimiento personal y profesional. Lo que empezó en febrero del 2006 como un hoja en blanco conceptual, con la intención de crear un nuevo acercamiento en la docencia fotográfica, sin ayudas de ningún soporte oficial o ayuda gubernamental, ha crecido hacia algo que toca todos los aspectos de la fotografía española. En sus nueve años de existencia más de 2000 personas han atendido a seminarios, cursos y talleres.

“Cuando estudié fotografía era consciente de las lagunas y fallos en el modo en el que la fotografía estaba siendo enseñada", dice el director y fundador Fosi Vegue. “Había una  atención excesiva en la técnica y una falta de énfasis en la visión y en el lenguaje visual, la única manera de sobreponerse era crear una escuela basada en la premisa de que la fotografía no es una profesión si no un camino hacía la creatividad personal”. A Fosi Vegue no le gusta “la idea del fotógrafo estrella que viene a dar clases y después se va sin volver a saber del alumno nunca más”. Cree que la relación entre profesor y estudiante debe estar basada en la proximidad y en el intercambio de ideas, dando lugar a una dependencia mutua: “el estudiante necesita alimentarse, necesita tu guía y tus referencias, al mismo tiempo tú acabas completamente  involucrado  en su proyecto. Esta forma de tutorías requiere compromiso,” apunta Vegue. También cree que el profesor debe tener carta blanca. “La libertad académica es esencial, cada profesor tiene una personalidad distinta y dentro del marco del temario si Cases quiere llevar a sus estudiantes a las calles para hacer fotos y montar un circo, por ejemplo, es genial”. Xoubanova, Monzón o Clavarino también tomarán sus propias decisiones cuando trasmitan su visión de la fotografía. “Todos los profesores de Blank Paper Escuela somos autores, estamos en un proceso creativo constante compartiendo los frutos de nuestro proceso con los estudiantes, lo que resulta muy estimulante para ellos”.

UNA PEQUEÑA FAMILIA

José Otero, que imparte historia de la fotografía y creación contemporánea en la escuela dice que, “ la escuela tiene una mente muy abierta, una visión y una estructura muy dinámicas que favorecen la experimentación. En sus cursos él habla “sobre arte, pintura y otras disciplinas dentro de su contexto histórico” e intenta explicar cómo la fotografía ha interactuado con diferentes prácticas artísticas, como el performance o la creación digital. Tiene completa libertad para enseñar a los estudiantes cómo analizar fotografías. “Blank Paper es como un laboratorio”, dice. “Si quiero ir con los alumnos al campo para interactuar con la naturaleza, lo hago. Si mi compañero Iván del Rey de la Torre, que imparte lenguaje audiovisual y arte, quiere llevarles a una iglesia o museo, lo hace. Tanto nosotros como los estudiantes nos animamos a experimentar.”

Lo que más valora de la escuela es “su equilibrio entre el trabajo práctico con las imágenes y el proceso de pensarlas, y la importancia que se da a la pedagogía, con su potencial político y su carácter de experiencia estética”.
En su curso habla de los grandes maestros de la fotografía, pero también enseña cómo la historia cambia, dependiendo de quién la escriba. “Debatimos sobre las relaciones entre fotografía y política, sobre la importancia del documento visual, del archivo, del cuerpo y de la teoría del género, también sobre el trabajo autobiográfico, el pensamiento colonial y la construcción del conocimiento, post-fotografía y reciclaje de la imagen”.

Allan Sekula, Sophie Calle, Cindy Sherman y Christian Boltanski son algunos de los nombres clave en el programa. Dice a los estudiantes que el curso va a ser un pequeño viaje, una especie de práctica micro-política. “Cuando nos hacemos conscientes del pequeño colectivo que formamos, les digo que la primera política que vamos a poner en práctica es la organización de nuestro pequeño grupo. Asigno papeles. Recientemente, hicimos un proyecto en el Máster sobre naturaleza y el caminar, y los estudiantes mismos decidieron que querían organizar una exposición. Tuvieron que negociar, que afrontar sus desacuerdos y sus egos –fue una maravilla”.
Otero también trabaja con el concepto de archivo personal: “experimentamos sobre cómo contarnos a nosotros mismos, los estudiantes exploran sus biografías y memorias. A veces es doloroso, pero también es un camino de reconstrucción. Acabamos formando una pequeña familia en el aula y aprendemos unos de otros”.

El próximo año Blank Paper Escuela emprende su décimo aniversario introduciendo algunos cursos especializados.  “En adición a nuestro Máster de desarrollo de proyectos y al Curso de creación de fotolibros” dice Vegue, “vamos a generar una serie de cursos sobre cómo crear un proyecto expositivo, sobre cómo los fotógrafos deben difundir sus trabajos personales, sobre cómo comenzar a dialogar con comisarios y galeristas, sobre investigación 2.0”.

Blank Paper también divisa un curso híbrido de historia fotográfica con comisarios y académicos que incluyen a Nieves Limón y Javier Ortiz- Echagüe (los dos de la universidad Carlos III de Madrid) y Horacio Fernández (anterior comisario del festival Phtotoespaña y pionero en el desarrollo de fotolibros). También habrá un curso concebido cómo una lanzadera para el trabajo de los fotógrafos, con Sonia Berger de Dalpine, Alberto Feijóo y  Olmo González, antiguo alumno formado en la escuela. Este curso estará basado en la premisa de que el fotógrafo al final se convierte en el productor y promotor de su propio trabajo.

Un curso adicional pretende enseñar a los estudiantes las herramientas del diseño editorial, para traducir su visión en un fotolibro, otros tratan del uso de la tecnología y la transmedia en la práctica fotográfica. “La fotografía no es sólo darle a un botón” dice Vegue, añadiendo que “los fotógrafos debemos investigar y estar formados a muchos niveles”. Además no todo el mundo involucrado en el proceso fotográfico está necesariamente destinado a convertirse sólo en fotógrafo, añade Vegue. “La docencia es mi complemento, pero puedes convertirte en editor, comisario o   en cualquier otro  papel relacionado. Tu entrenamiento debe acompañar todas las funciones y requerimientos para difundir la fotografía”.

El músico José Bautista estudió en Blank Paper hace cuatro años, donde todavía estaba en el barrio de Lavapiés, y desde entonces ha impartido talleres allí. el aprendizaje le inspiró para lanzar Kansei Sounds y fundó una compañía de películas documentales Altamar Films, junto con el fotógrafo y director Pep Bonet y el guionista y periodista Line Hadsbjerg. Los tres ganaron el primer premio en la categoría  online short del World Press Photo 2013, con su corto Into the shadows.

El curso con Vegue “me abrió un nuevo mundo” dice Bautista, en una llamada Skype desde un evento del WPP en Amsterdam. “Comprendí que editar fotografía es similar a componer una canción, necesitas estructura, necesitas un leitmotiv, creatividad, una narrativa.” Sus proyectos profesionales pueden ser considerados, en gran mayoría, una de las muchas escisiones de  Blank Paper Escuela, dónde también han nacido la editorial Dalpine; La Troupe, colectivo integrado por profesionales del sector editorial y expositivo dedicado a proyectos artísticos; la agencia cultural MOB, con Olmo González, Bonifacio Barrio y Miren Pastor, ésta última a cargo de la gestión cultural de la escuela; Fotoaplauso, un colectivo cuyo objetivo es la difusión de la fotografía por medio de proyecciones “ilegales” en la calle…

Bautista ha trabajado en proyectos multimedia con Vegue, Barón  y con Cases, entre otros fotógrafos españoles, también con agencias como Magnum Photos, Noor y VII Photo. Ahora está trabajando en una instalación multimedia para el nuevo proyecto África de  Cristina de Middel.
Bautista espera que Blank Paper sea más ambicioso en sus cursos multimedia y que en algún momento incorporare transmedia, para incorporar nuevas formas de contar historias, con un enfoque particular en las plataformas digitales, “es el futuro de la fotografía” dice. La mayoría de clientes de Bautista son de fuera de España, cuenta que hay una general falta de percepción del arte multimedia en su país natal, con algunas excepciones, cómo Estudio Espadaysantacruz  y su desarrollo de la APP para Monzón, del alabado trabajo KARMA.

LA CREACIÓN DE UN AUTOR

Victor Garrido enseña postproducción digital y preimpresión y es uno de los miembros fundadores de La Troupe, ha trabajado con Dalpine, en la impresión de KARMA (ganador del First Photo Book Award de Parisphoto 2013), cómo también con Xoubanova  en Casa de campo y con Julián Barón en Censura y en Los últimos días vistos del Rey, por nombrar a algunos. “No estamos interesados en la moda del retoque o la publicidad, estamos interesados en la autoría” dice. “Mi deber no es enseñar a los estudiantes cómo usar cierto software si no enseñarles las herramientas y el conocimiento para obtener sus resultados personales, ya sea en un laboratorio digital, en el flujo de impresión o a la hora de hacer una maqueta”. Garrido cree que lo que diferencia a Blank Paper es “la habilidad de trabajar con tantos autores diferentes, el fuerte enlace entre los estudiantes y los profesores y el hecho de que compartan sus experiencias profesionales con los estudiantes”. Él también destaca el programa de actividades relacionadas con la fotografía que ofrece la escuela gestionados por Miren Pastor, cómo la feria de fotolibros FIEBRE. Su misión no es meramente hacer a los estudiantes técnicos en la producción de un fotolibro. “Aunque los autores tengan una idea clara de cómo quieren ordenar sus fotografías les ayudo a fortalecer la narrativa, el tratamiento del color y el diseño en general” Ofreciendo un curso de fotollibros estamos compartiendo nuestros trabajos profesionales con nuestros estudiantes, con la esperanza de que ellos aprenderán la práctica profesional y sus posibilidades”.

Otro de los estudiantes de Blank Paper con los que ha trabajado, es David Hornillos, cuyo libro, Mediodía, estuvo nominado por el Mack First Photo Book Award el último año y que recientemente ha sido expuesto en LANZADERA, en CENTRO CENTRO, una iniciativa de una serie de exposiciones sobre nuevos fotógrafos españoles comisariada por Iñaki Domingo, miembro del colectivo NOPHOTO.

“La escuela ha sido todo para mí” dice Hornillos. “No solamente por los cursos que hice con Cases y Xoubanova, si no también por sus estudiantes, y por el punto de encuentro que supone para todo lo que rodea la fotografía: las presentaciones, las exposiciones, las conferencias… Para Hornillos “Blank Paper es más que una escuela de fotografía; es un grupo de agitadores”, creando nuevos colectivos y otras iniciativas que han obtenido la atención de la gente en España y en el extranjero. “Todas las semanas hay alguna actividad en Blank Paper”.

Una de las fortalezas de la escuela es que no promueve una estética concreta o una práctica documental. “Los estudiantes están haciendo diferentes tipos de trabajo”, pero sí que promueve el interés común por “hablar sobre lo que el autor tiene cerca y conoce bien”. Vegue, además, quiere evitar que sus estudiantes caigan en el “ombliguismo” y les anima a buscar “aquella realidad que les rodea y pueda tener un significado universal”. Dice que los fotógrafos “debemos cuestionarnos la realidad, el sistema y tener un punto de vista político”, en un amplio sentido figurativo.

LAS PUERTAS DE LA PERCEPCIÓN

Valeria Saccone, una periodista y fotógrafa con base en Rio de Janeiro, hizo un curso en otra escuela en la que no quedó satisfecha, después se apuntó a Blank Paper y lo encontró como "una experiencia marciana”, dice “ me abrió las puertas de la percepción”. Para ella misma, que tuvo problemas con la técnica, encontró difícil asimilar la amplia gama de autores y conceptos que no le resultaban familiares; “ellos hablaban sobre las dobles páginas y el olor de los fotolibros”. Pero Vegue le hizo ver la diferencia entre reportaje y proyecto y la necesidad de encontrar el tono necesario. Se siente afortunada de haber compartido clase con estos estudiantes y profesores “que tienen numerosos premios y han conseguido reconocimiento internacional” En ellos ella percibió “una pasión, un compromiso y un deseo”, que no había experimentado antes en otros cursos, y encontró un estímulo intelectual y un nivel de compromiso que faltaba en el periodismo. La filosofía de Blank Paper es esta, dice ella, “significa apostar todo lo que tienes en un proyecto invirtiendo tiempo en él, incluso si pasas hambre, y creyendo en lo que estas haciendo aunque te sientas como un perdedor”.

Blank Paper Escuela tiene una rica biblioteca de fotolibros y maquetas, principalmente compuesta por la colección personal de Vegue , más donaciones de otros fotógrafos, editores y estudiantes. “Antes de la crisis económica habría ido a un festival de fotografía y habría gastado más dinero en libros” dice Vegue “pero ya no se puede”, la escuela no tiene financiación pública Su biblioteca está abierta a todos los estudiantes y visitantes de todo el mundo.

Luis Díaz, fotógrafo, comisario y co-fundador (junto a Domingo) del  blog 30y3, dice que la principal ventaja de Blank Paper es que “los fotógrafos-profesores buscando su propio lenguaje fotográfico,  apostaron por una aproximación radical, una visión de la realidad que no es políticamente correcta, amable o condescendiente“. También piensa que “Blank Paper ha catapultado a los fotógrafos españoles hacia el foco internacional, una cosa que los españoles no supieron hacer antes”.

Juan Cires, co-fundador del Photobook Club Madrid y autor del blog Cuatrocuerpos, dice que Blank Paper fue “un golpe en la mesa, un cambio de concepto”, sobre lo que una escuela de fotografía debería ser, moviéndose desde una enseñanza basada en la técnica, hacia una que se centra en el desarrollo conceptual de proyectos personales. En particular, “valoraron la importancia de los fotolibros, que se ha convertido en una seña de identidad de la escuela. Blank Paper dice “ha conseguido separarse de la reticencia de los fotógrafos por declararse a sí mismo artistas a la vez que ha derribado las barreras conceptuales de la fotografía documental”

Blank Paper lo es todo sobre la narrativa, dice Cecilio Puerta, el organizador del festival Pa-ta-ta de Granada. “Cuándo los estudiantes de Blank Paper vienen aquí, ves una firme narrativa, esto es lo que les hace destacar por encima de los demás estudiantes”.

Pero no es todo vino y rosas: las críticas pueden ser duras y “los profesores en Blank Paper pueden destruir tu trabajo a piezas”, dice Saccone, “pero te ayudarán y desde luego te harán caer dentro del encanto de la fotografía”.

 

 

Tags: Bristish Journal of Photography

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