Roc llamó a la puerta, entró y se sentó. Mientras en la mesa se acababa de analizar el trabajo de un alumno del máster, él fue organizando sus ideas. Abrió la caja donde traía parte de su trabajo impreso, pero sus ojos iban de ésta a la mesa, escrutando las fotografías. De la caja sacó sus imágenes impresas, pero salieron además un Ipad y unos rotuladores de colores con los que añade pequeños puntos en el reverso de las fotografías, seleccionando y ordenando un trabajo muy extenso. Esta convivencia entre los mundos físico y digital parece marcar su trabajo.
Comienza enseñándonos las fotografías que ha tomado en la Campus Party durante las últimas cinco ediciones. Poco a poco nos va explicando la inmensa tarea que tiene ante él. Ha fotografiado la Campus desde una óptica más objetiva; tiene series más inquisitivas, personales y reflexivas; se ha dedicado a recopilar -¿robar?- imágenes que los campuseros compartían queriendo o sin querer; ha transcrito horas de chats; tiene infinidad de capturas de los escritorios; incluso le han enviado álbumes hechos por una de las asistentes, quien empezó a ir siendo ya mayor para estos eventos, convencida por sus hijos. Con todo este material, ahora se enfrenta a la que será una edición seguro difícil, pero muy interesante.
Pero Roc no vino sólo a enseñarnos su trabajo. Mientras nos iba contando lo que busca con éste, también nos preguntaba y escuchaba. Quería saber qué nos parecía y sopesaba las distintas ideas que iban surgiendo. Las fotos en papel se empezaron a mover buscando un orden que mejor expresase la idea del reportaje. Para completar las copias físicas, se enseñó más material en la pantalla del Ipad. Y luego las hojas que contenían las conversaciones de los chats. La inexistencia de fronteras se empieza a desdibujar. Tampoco existe diferencias entre los diferentes formatos clásicos: fotografía, vídeo, montaje, audio, escritos, collages…

Roc continúa enseñando más trabajos, ahora desde el ordenador. Su investigación sobre la identidad digital continúa y da el salto a los mundos virtuales. Utilizando las plataformas de juegos de realidad virtual comienza a explorar la interrelación que existe entre los individuos que los habitan. Y el término es totalmente correcto, puesto que muchas de estas personas pasan varias horas online jugando y compartiendo sus vidas con amigos de los que muchas veces sólo conocen una identidad digital. La posibilidad de experimentar de nuevo sensaciones olvidadas o de ser una persona diferente es lo que hace estos entornos atractivos. La investigación sobre este mismo hecho es lo que parece fascinar a Roc. Utiliza la posibilidad que ofrecen los juegos para realizar fotografías. Las limitaciones son muy similares a las del mundo físico, ya que se ha de mostrar lo que se quiere dentro de márgenes rectangulares, ha de encuadrar e incluso debe usar flash en algunas ocasiones. Por otro lado, las posibilidades extra que ofrece permite analizar extremos como la inclusión en las fotografías de conversaciones que están teniendo lugar.
Los extremos, al igual que la disolución de las fronteras, son otra constante en la investigación de Roc Herms. Al igual que explora la interrelación de individuos en un mundo virtual o los límites de la fotografía en estos, también explora la evolución que la fotografía digital está creando en la visión que tenemos del mundo físico. La omnipresencia actual de las fotografías y la evolución tecnológica acelerada ha provocado que exista a la vez una sobre-información y la falta de ésta; la abundancia de nuestros rostros y la pérdida de identidad. Y son estos extremos los constantes en la búsqueda que Roc realiza utilizando la fotografía como pretexto.
Texto de Alberto Ramírez, alumno del Máster BlankPaper 2011-12Gracias Roc por tu visita.
Página oficial de Roc Herms_ http://www.rocherms.com




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